En la etapa actual de la pandemia, durante la cual transcurre en varios países del mundo el proceso de vacunación, la velocidad con el que este se lleva a cabo es un factor determinante. En la medida en que más personas se van inmunizando, ello presiona a la baja las tasas de incidencia y de letalidad. Además de los beneficios que esta situación genera para las personas en materia de salud y bienestar, se apreciarían impactos positivos a nivel social, así como en el ámbito económico, toda vez que se puedan flexibilizar las restricciones de movilidad y de actividad que aún hoy persisten.

Para estimar la velocidad, podría tomarse como base de cálculo el porcentaje de la población que se vacuna con al menos una dosis (lo que no es equivalente al total de personas inmunizadas, teniendo en cuenta la heterogeneidad de los esquemas de vacunación que existen con una, dos o tres dosis) en relación con la cantidad de días vacunando en los que se ha alcanzado dicho porcentaje. De este modo, en un momento determinado del tiempo, se puede construir una tasa que constituya un proxy para medir la velocidad, empleando ambas variables (% de la población con al menos una dosis entre días vacunando, contados desde el primer día de inicio de este proceso en cada país hasta la fecha en la que se realiza el cálculo en cuestión).

Si calculamos esta tasa para los países de América (tomando como criterio de exclusión aquellos países con población menor de un millón de habitantes), puede apreciarse que el ritmo de la vacunación es muy heterogéneo (Gráfico 1). El porcentaje de población que ha recibido al menos una dosis hasta la fecha (22 de junio) va de menos de 10% en algunos países hasta más de 30% en otros, mientras los días vacunando oscilan entre 43 (Cuba) y 190 (estados Unidos y Canadá). Precisamente por Cuba ser el país de menos días vacunando y ya alcanzar un porcentaje de vacunados con al menos una dosis cercano a la media regional, ocupa el segundo lugar en cuanto a velocidad de vacunación.

Gráfico 1. Velocidad de vacunación en América (países seleccionados)

Con apenas 43 días de iniciada la vacunación, Cuba alcanza el 20% de su población vacunada con al menos una dosis, mientras el resto de los países del área llevan más de cien días vacunando y muchos se encuentran aún alejados de ese porcentaje. Asimismo, si bien otros alcanzan porcentajes superiores, han requerido mayor número de días para superar tales cifras. Estos resultados colocan a Cuba en una posición muy ventajosa para cumplir la meta trazada de alcanzar la inmunización de su población a lo largo de 2021.

Varias son las razones que permiten explicar dicho comportamiento. Algunas de las más relevantes están asociadas a la amplia cobertura y acceso a la salud con la que cuentan todos los cubanos, sin distinción de ningún tipo, incluyendo la situación socioeconómica de las personas que constituye en la actualidad una limitante para acceder a las vacunas; la capacidad institucional de organizar este proceso, liderado por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), con la participación de otros muchos actores y contando con la disciplina y confianza del pueblo en el sistema nacional de salud; y la voluntad política del gobierno de disponer de los recursos necesarios para apoyar el proceso, con independencia de las restricciones económicas a las que se enfrenta el país, agravadas por el bloqueo y los efectos de la pandemia. Pero sin dudas, uno de los factores más relevantes en este proceso es el hecho de que Cuba ha podido contar con sus propias vacunas y no sufre de la dependencia tecnológica a la que están sometidos los países en desarrollo, que limitan sus posibilidades de acceso a vacunas producidas en el exterior. Ello ha sido posible gracias a que el país cuenta con una formidable industria biotecnológica y médico-farmacéutica nacional de estándares de calidad reconocidos a nivel regional y mundial, resultado de una visión de que la ciencia se construye bajo principios de cooperación, abnegación, solidaridad y sentido de la justicia social.

Prueba de lo anterior es también que, pese a las limitaciones económicas del país, con niveles de PIB per cápita por debajo de la mayoría de los países de la muestra, Cuba alcanza una velocidad de vacunación superior a la de la mayoría de los países (Gráfico 2).

Gráfico 2. Velocidad de vacunación VS PIB per cápita en América (países seleccionados)

Si extendemos el análisis anterior y comparamos la velocidad de vacunación de Cuba con la de las primeras 50 economías del mundo, medidas en términos de PIB per cápita, los resultados también son muy favorables para la Isla (Gráfico 3) y corroboran la importancia del modelo social que caracteriza a nuestro país.

Gráfico 3. Velocidad de vacunación vs Índice de Desarrollo Humano (las primeras 50 economías del mundo, en términos de PIB per cápita + Cuba)
(Tamaño del círculo PIB per cápita)

Si extendemos el análisis anterior y comparamos la velocidad de vacunación de Cuba con la de las primeras 50 economías del mundo, medidas en términos de PIB per cápita, los resultados también son muy favorables para la Isla (Gráfico 3) y corroboran la importancia del modelo social que caracteriza a nuestro país.

Gráfico 3. Velocidad de vacunación vs Índice de Desarrollo Humano (las primeras 50 economías del mundo, en términos de PIB per cápita + Cuba)
(Tamaño del círculo PIB per cápita)

Cuba es un país de alto desarrollo humano dado, en lo fundamental, por sus resultados en esferas como la salud y la educación, no así en el ámbito económico, que es una de las tres dimensiones que se calculan en el IDH. Sin embargo, a pesar de su bajo desempeño económico, es el país que mayor velocidad alcanza.

Este desarrollo del país en materia de salud se expresa en importantes indicadores de desempeño del sector que han permitido que, en el contexto del enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19, se facilite el acceso a los servicios sanitarios a todas las personas por igual. Asimismo, la capacidad de detección de los casos mediante el pesquisaje realizado en las comunidades por el sistema de atención primario, que en el proceso de vacunación es un factor para contribuir a la organización de dicho proceso; así como la disponibilidad de personal sanitario (Gráfico 4) y de camas en hospital (Gráfico 5), contribuyen a reducir la letalidad, con tasas entre las más bajas de la región.

Gráfico 4. Velocidad de vacunación vs Médicos cada mil habitantes (las primeras 50 economías del mundo, en términos de PIB per cápita + Cuba)
(Tamaño del círculo PIB per cápita)

Gráfico 5. Velocidad de vacunación vs Camas de hospital por cada mil habitantes (América: países seleccionados)
(Tamaño del círculo PIB per cápita)